| Cuánto cuesta levantarse después de haber trabajado en la oficina hasta la madrugada, sin haber podido disfrutar de la familia aunque sea treinta minutos y después de una noche donde se ha dormido apenas cuatro horas. Es duro, muy duro, seguro que terrible, pero detrás de esos esfuerzos a menudo hay recompensas, halagos, hitos cumplidos, sentimiento de orgullo y placer personal. A este colectivo de empleados movidos por la consecución de objetivos agresivos y la superación constante se le podría dar el nombre de 'entusiastas'. Leer más » |
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